NO PUEDO DEJARTE
Ya eres una peste que me invade
Ya eres huesos desmoronándose en silencio
Comprimidos en un reloj de huesos
Ya eres clítoris entre mis dientes
Mientras mis dedos recorren tus cavidades.
Ya eres sueño y pesadilla
Ya eres poema leyéndome dormida tus olvidos
Ya eres el beso frágil desgarrando mis erecciones
Ya eres voraz cauce de mi semen cálido y dulce
Ya eres víctima de tu poesía y mis versos
Estás muerta querida niña,
Exhausta de hacer el amor conmigo
Hace un siglo.
Y... todavía preguntas...
¿Qué quiero hacer contigo?
El encuentro será cierto. Que importa el destino.
¿Sabes?
No sólo es un juego, sino que ya se inició
El indetenible incendio.
Tus manos en mis manos son brasas ardiendo
Se parecen a mi lengua y a mi sexo,
Después que habitaron tu cuerpo.
Miro tus ojos en este momento
Y son candiles que vibran con mi aliento
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